
VOZ DEL TSIIB
Me llamo Aj-Tz’íib K’inam y no escribo para narrar el pasado, sino para dejar constancia.
Antes de que existiera el sello, existía el trazo.
Antes de que alguien diera fe, alguien miró con atención.
Eso hice yo.
Este plato no cuenta una historia: da fe de un momento.
El instante fue observado, comprendido y fijado para que no pudiera negarse después.
Mi mano no inventó; atestiguó.
El barro recibió lo que ocurrió y aceptó guardarlo sin alterar su forma.
Los signos del borde no decoran.
Circundan, delimitan, advierten.
Son el marco donde el acto queda contenido.
Nada entra, nada sale, nada se desdice.
Lo central permanece porque fue registrado.
Yo no firmé.
El acto no me pertenecía.
Cuando el trazo fue completo, me retiré, como debe hacerlo quien ha cumplido su función.
Hoy lo llaman arte.
Nosotros lo sabíamos ya:
era fe pública antes del nombre.
Y mientras este plato exista,
el hecho seguirá siendo verdadero.
— Aj-Tz’íib K’inam,
TSIIB de NOTARIUM
